Sueño.
Sueño que intento correr y no puedo.
Sueño.
Despierto y encuentro las dudas, y el miedo,
el "no puedo", "no quiero", "no siento".
Y sueño, otra vez,
y vuelvo a pensar,
que tal vez,
la culpa es mía,
por dejar de soñar.
Para que nada se escape,
para que no me quede quieta.
Para que nada se aleje.
Para que no me duerma.
Sueño.
Sueño,
pero no puede arreglarse un globo con parches de espinas.
Así que,
sueño lo que tenga que soñar.
Y cuando despierto,
construyo poquito a poco,
sorbito a sorbo,
como una se bebe el café caliente.
La única certeza que tengo
es que si está en mi mano,
tarde o temprano,
lo tendré.
A Evita,
que no me deja dejar de soñar,
que no me deja dejar de estar en la tierra,
que me empuja y me lleva cuando me canso
y me suelta libertad a cada paso.
Porque has sido mis patines
aún cuando no los tenía puestos.

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